"No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños".

» Cicerón (106 AC-43 AC), escritor, orador y político romano.

sábado, 20 de mayo de 2017

El comerciante romano que salvó a César y reinó en África: PUBLIO SITTIO NUCERINO

Julio César.// Escultura obra de Nicolas Coustou en el s. XVII.
Actualmente en el Museo del Louvre

   Publio Sittio Nucerino. Un gran desconocido en la historia de Roma. Aparentemente un simple comerciante de provincias. Realmente: un hombre que llegó a liderar un ejército mercenario, reinar en el norte de África y decidir el rumbo de la historia salvando al mismísimo Julio César.

   Una historia digna de las más épicas epopeyas narradas por Hollywood.

¿Quién fue este hombre capaz de tan magnas proezas?

   Publio Sittio Nucerino nació en torno al 100 a.C. en Nuceria - actual Noceria, en la Campania italiana -, por entonces una ciudad itálica aliada de Roma. Durante la denominada "guerra social" de los años 90 - 88 a.C. entre la República Romana y sus numerosos aliados itálicos que deseaban la codiciada ciudadanía romana, la ciudad permaneció fiel a la capital pese al levantamiento general. Y es en este contexto que el padre de nuestro comerciante, un rico latifundista local de igual nombre, lideró la resistencia de la ciudad, obteniendo como recompensa tras la guerra la ciudadanía romana y el ingreso en el orden ecuestre.

   De modo que Publio Sittio hijo creció como ciudadano y caballero romano. Un estatus social y una posición económica que le permitieron dedicarse a los negocios por las provincias romanas. Inicialmente en Hispania, pero centrando posteriormente su centro de operaciones en una región del norte de África conocida como Mauritania, que se extendía por los actuales Túnez y Argelia..


Implicación en "La Primera Conspiración de Catilina"

   Sittio Nucerino llegó a codearse con las más altas personalidades del momento, como Lucio Sergio Catilina, Publio Cornelio Sila (sobrino del conocido dictaror) o el célebre orador Marco Tulio Cicerón. Algo que - dadas las proverbiales rencillas de la política romana - le valió no pocos problemas, pues se le llegó a implicar en la conjura conocida como "Primera Conspiración de Catalina". En la que probablemente no estuvo involucrado ni tan siquiera el propio Catalina, aunque sí Sila, que sería acusado de desplazar a Publio Sittio Nucerino a la provincia de Hispania Ulterior para sublevarla a su favor. No obstante la notable defensa de Cicerón en juicio valió la absolución de Sila y que ni tan siquiera llegara a materializarse acusación formal contra Sittio, logrando convencer de que Sittio Nucerino realizó viajes a Hispania tanto antes como después de la conjura, pero siempre por cuenta del rey de Mauritania, cuyos intereses representaba. No obstante Sila terminaría renunciando al consulado por todo el revuelo causado y Catilina injustamente marginado y abocado al fatal destino que padeció en la "Segunda Conspiración", en la que sí estuvo involucrado.

Conspiración de Catilina
Discurso de Cicerón contra Catilina (marginado en la imagen).//
Cicerón denunciando a Catilina, obra de Cesare Maccari, en 1880,
Fresco del Palazzo Madama en Roma


Ascenso en África

   Volviendo a los negocios de nuestro protagonista, en Mauritania comenzó a hacer buen dinero con el tráfico de fieras. Un lucrativo negocio de la antigüedad que le sirvió, además, para ir reuniendo un pequeño pero experimentado ejército privado, habituado  a idear tácticas para capturar y enfrentarse a todo tipo de fieras salvajes desde leones hasta poderosos elefantes, a luchar con bandidos e incluso con los temibles jinetes númidas.

   Posteriormente amplificaría su imperio comercial, dedicándose también al más lucrativo negocio del momento: el grano. Debe recordarse en este punto que Roma, en tanto centro de un prístino mundo - el romano - en constante expansión, no dejaba de crecer como capital de un imperio ecuménico, con una población que cada año dependía más de las importaciones de cereal de las provincias. De modo que el control del suministro de cereales permitía a los magnates, a modo de auténtico lobby, ejercer una poderosa presión sobre los políticos de la capital, quienes antes sufrirían las consecuencias de un pueblo hambriento.

   Precisamente estas implicaciones del negocio de la exportación de grano le condujeron a despertar recelos en la capital, siendo acusado de incumplir su contrato de suministro de cereal, condenado él y embargadas todas sus propiedades en la capital, viéndose obligado a permanecer en Mauritania para evitar su detención.

   Viéndose privado de los grandes contratos de suministro de grano con el Estado, fue progresivamente focalizando más esfuerzos en su carrera de militar que en la de comerciante. Publio Sittio, que ya contaba con un reducido aunque experimentado ejército privado, comenzó a incrementar progresivamente sus efectivos, nutriéndose de nativos mauritanos, guerreros hispanos, cazadores, veteranos o desertores de las legiones. 

   Encabezando así un potente ejército, se puso al servicio de los príncipes mauritanos, incrementando progresivamente su influencia política económica y militar en la región del 57 al 47 a.C..


Estalla la Segunda Guerra Civil

Serie Roma
César cruzando el Rubicón en la serie Roma.
   En el 49 a.C. estallaba la guerra entre Pompeyo y César, que se vio abocado a cruzar el Rubicón. En ese primer año de guerra, Juba, rey de Numidia, aprovechó la ocasión para incrementar su poder uniéndose a los partidarios de Pompeyo y aniquilando a las dos legiones de César en la zona comandadas por Curión, convirtiéndose en amo de toda la región. En cambio Sittio Nucerino permaneció expectante en esta primera etapa de la guerra.


rey de NUmidia
Retrato de Juba, rey de Numidia.//
Hoy en el Museo del Louvre.


   Tras la victoria de César en Farsalia, África se convirtió en el principal bastión de los enemigos de César. Si bien éste no desembarcaría en África hasta el 47 a.C., pero únicamente con 3.000 nuevos reclutas sin experiencia y unos cientos de jinetes, situación que aprovecharían Labieno y Escipión para acorralar a César. Quedando a la espera del rey Juba y su temible caballería númida para aniquilar a César. Una situación desesperada. Los veteranos de César jamás llegarían a tiempo.



Nucerino salva a César 

  No obstante Publio Sittio Nucerino abandonaría su neutralidad y atacaría a los enemigos de César junto a Boco II, rey de Mauritania. En una auténtica Blitzkrieg, Sittio conquistaría el puerto de Hippo Regius y Bocco una de las capitales de Juba, la ciudad de Cirta. Había salvado al mismísimo Julio César de una muerte segura, decidiendo el curso de la historia venidera.

   Seguidamente marchó sobre los dominios de la levantisca tribu de los gétulos, capturando varios fuertes leales a Juba y levantando a dicho pueblo contra el rey de Numidia, al que no dejó de acosar, asaltando continuamente sus fortalezas y cortando sus líneas de suministro.

   Un tiempo valioso que César empleó para reforzar su ejército, reuniendo a sus temibles veteranos y aliándose con los gétulos. Acto seguido atacó la ciudad de Tapso para obligar a sus enemigos Escipión y Juba a luchar, derrotando a ambos sin contemplaciones en la batalla de Tapso, que supuso el principio del fin de los enemigos de César en la guerra civil y que jamás habría tenido lugar de no ser por la gesta de Sittio.

  El monarca númida huiría a su reino, donde descubriría que Sittio había aniquilado a sus tropas y  terminaría suicidándose. Por su parte, los supervivientes enemigos de César tratarían de huir hacia Hispania - último reducto de resistencia contra César - atravesando el territorio controlado por Sittio Nucerino, que emboscaría y capturaría a Afranio y Fausto Sila para acabar con ellos poco después. Escipión lograría huir por mar, lo que no le valdría para escapar de la aún brillante estrella de César, que parecía estar verdaderamente amparado por los dioses, pues un temporal les obligaría a refugiarse en el puerto de Hippo Regius, topando con la escuadra de Sittio, que los aplastaría. Aquí varían las versiones, que van desde la muerte en combate hasta la ejecución sumaria. Personalmente me quedo con la del suicidio. Sin duda una noble muerte que bien merecía uno de los últimos defensores de la República, portador del nombre del prístino conquistador de Cartago que venciera al mítico e imbatible Aníbal: Escipión.


La recompensa de César: un reino

   César quedó absolutamente agradecido para con el hombre que le había salvado de una muerte segura, ayudándole a derrotar a sus más acérrimos enemigos del momento y permitiendo su imparable ascenso hacia el poder absoluto (tras la victoria continuaba teniendo enemigos pero ya ninguno que pudiera hacerle frente).

   No sorprende por ello que premiara a nuestro inesperado y oportunista héroe con nada menos que todas las tierras antes gobernadas por Masinisa, príncipe vasallo de Juba. Todo un reino que se extendía desde el puerto de Hippo Regius hasta el río Ampsaga - actual Wadi elKebir-  y con capital en uno de los enclaves comerciales más importantes del norte de África: la ciudad de Cirta - actual ciudad de Constantina en Argelia -. Nuestro comerciante lo había logrado, Sittio era, de iure et de facto, rey de un rico y amplio territorio en el norte de África.

norte de áfrica. Cirta
Extensión aproximada de los dominios de Publio Sittio Nucerino.


Muerte de Sittio

   No obstante Sittio parecía haber ligado su estrella a la de César el día que le salvó de una muerte segura, pues poco después del asesinato de César en el 44 a.C., Arabion, hijo de Masinisa, que había huido a Hispania y luchado con los hijos de Pompeyo, regresó a África con tropas bien entrenadas y dio muerte a Sittio valiéndose del engaño. Una muerte harto injusta para quien tanto había logrado con su ingenio y sentido de la oportunidad, pero sin duda adecuadamente similar a la del genio militar a quien había unido su suerte salvándole de la muerte, es decir, la del propio César. Irónica casualidad que los apasionados de las anécdotas históricas seguro sabrán apreciar.


-> ANÉCDOTA CARIÑOSAMENTE DEDICADA A LOS COMPAÑEROS DE "HISTORIA Y ROMA ANTIGUA"


FUENTES:
* MONTANELLI, Indro: Historia de Roma, Debolsillo, Barcelona, 2007.
* SANTAMARÍA URTIAGA, Enrique (Asociado de la AIER): Publio Sittio Nicerino, el hombre que pudo reinar... y reinó, ponencia en el XI Coloqui de la AIER el 20-11-2013.
* GRANT, R.G.: 1.001 batallas que cambiaron el curso de la historia, Grijalbo, 2012, Barcelona.



OTRAS ANÉCDOTAS SOBRE LA ANTIGUA ROMA:
VALERIANO, el emperador cautivo
TRAJANO, el hispano que impulsó Roma hasta su cénit
La VERDADERA HISTORIA de TITO PULLO y LUCIO VORENO



domingo, 22 de noviembre de 2015

FELIPE II REY DE PORTUGAL (como Felipe I)

En 1581 las Cortes de Thomar proclamaron a Felipe II rey de Portugal. Al fin, un solo soberano regía el destino de la Península Ibérica. Con su poco disimulada animadversión hacia los castellanos, ¿cómo aceptaron los portugueses a Felipe II como rey? 

 Antecedentes

de alonso sánchez coello
Felipe II como Rey de Portugal (Felipe I) en 1580.
//Obra de Alonso Sánchez Coello.

      En 1578 moría el rey Sebastián I de Portugal en la batalla de Alcazarquivir intentando invadir Marruecos. Junto a él perecieron 9.000 de sus hombres y más de 16.000 fueron capturados. Era una derrota absoluta. Portugal se vio en la bancarrota, sin caudillo ni ejército merecedor de tal nombre. La nobleza había seguido al rey en la invasión de África y había sido práctiamente aniquilada o debía ser rescatada con enormes sumas que dejaron al país sin sus últimas reservas de plata, un elemento clave en el imperio ultramarino portugués, pues era esencialmente asiático, deficitario y necesitado de plata para comprar especias, plata que sus aún irrelevantes posesiones en Brasil no le proporcionaban. Algo que se solucionaría con la unión con España. Económicamente era una unión más provechosa para Portugal que para España.

      A la muerte de Sebastián heredó la corona de Portugal el cardenal que sería conocido como Enrique I, un hombre anciano, irresoluto e incapaz de sacar al país de la monumental crisis en que se encontraba, un rey que inevitablemente no tardaría en morir sin descendencia. Era el momento que Felipe II estaba esperando: el sueño de los Trastámara de unir la península bajo un solo cetro estaba más cerca que nunca.

Los pretendientes
pretendiente al trono de portugal
Don Antonio, Prior de Cato
(1531 - 1595). Anónimo.

      Por una parte Felipe II tenía derecho a la Corona Portuguesa como hijo de Isabel de Portugal, hija mayor de Manuel I, abuelo del difunto rey Sebastián. Sus principales apoyos fueron la aristocracia portuguesa y el alto clero.

      Por otra parte, el Prior de Cato, Don Antonio, sobrino del rey Enrique, también fundamentaba sus pretensiones como nieto de Manuel I, aunque por línea masculina. No obstante era hijo ilegítimo de Luís de Avís. Su principal apoyo fue el pueblo llano, por tradición, concienzudamente anti-castellano, así como el bajo clero.

El plan de Felipe II

por van iode, van der horst y coent wamans
Cristobal de Moura (1538 -1631).// Por Peter
 van Iode, Nicolaus van der Horst y Coent
 Wamans. Actualmente en el Palácio
Nacional de Queluz.
     Haciendo gala de su proverbial meticulosidad, Felipe II trazó su plan con sumo cuidado. Ya antes de la muerte del anciano Rey-Cardenal, Felipe II envió a la corte portuguesa a Cristobal de Moura, portugués que había llegado a la corte castellana integrado en el séquito de Juana, hermana de Felipe II y viuda de Juan III de Portugal, el hijo de Manuel I. Felipe II puso sobre sus hombros una notable cantidad de plata con un único fin: minar el apoyo del Prior de Cato y lograr el apoyo de la aristocracia portuguesa a la candidatura de su señor.

      Cristobal de Moura demostró ser un gran conocedor de las rencillas políticas de la clase dirigente portuguesa, un hábil negociador y el más eficaz servidor de su poderoso señor. Pocos meses antes de morir, Moura ya logró persuadir al Rey Enrique de que la mejor opción para la recuperación, la estabilidad y la prosperidad de Portugal, era favorecer la candidatura de Felipe II. Así, el 30 de enero de 1580 Enrique llegó a un acuerdo con Moura para que fuera Felipe II y no el Prior de Cato quien le sucediera.

      La batalla parecía ganada. Lejos de la realidad. La aprobación del Rey de Portugal, aunque suficiente para lograr el apoyo de la clase dirigente y la aristocracia portuguesas —deseosas de una unión con España que permitiera recuperar una economía en bancarrota y cada día más dependiente de la plata americana que arribaba a Cádiz—, no lo era para lograr el apoyo del anti-castellano pueblo portugués, como ya se había vislumbrado en el apoyo prestado al Prior de Cato por los representantes de las ciudades portuguesas en Cortes el 9 de enero. Por todo ello, pese a que el Consejo de regencia apoyara la pretensión de Felipe II, no se atrevería a proclamarla abiertamente.

por tiziano
Fernado Álvarez de Toledo y Pimentel,
Gran Duque de Alba (1507 - 1582).//
Por Tiziano, actualmente en la Colección
de la Casa de Alba en el Palacio de Liria
en Madrid.
      Y fue en esta tesitura que el anciano Rey-Cardenal murió. El tiempo jugaba en contra de Felipe II. Cada día que pasara crecería el apoyo al Prior de Cato, con el peligro de que el Papa ofreciese su mediación o, aún peor, que el Prior de Cato lograse el apoyo de Inglaterra o Francia. ¿Qué hacer? Felipe II ya había previsto todos los escenarios posibles y llevaba tiempo con preparativos militares por si fallaba la diplomacia. Se hizo venir al más laureado general del momento, un hombre de eficacia probada, una reliquia de la reciente etapa imperial: Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, Gran Duque de Alba. Felipe II concentró el ejército en la frontera de Portugal, lo puso al mando del duque y dio un ultimátum a los portugueses.

La invasión

      Transcurrido el plazo, a finales de junio, Felipe II dio orden de que el ejército se adentrara en Portugal. El Prior de Cato había logrado reunir un potente ejército de unos 30.000 hombres frente a los 20.000 españoles. Con una notable diferencia: la "flor y nata" del ejército portugués había sido exterminada en la fallida invasión portuguesa del actual Marruecos —pese a las advertencias de Felipe II y del propio duque de Alba al difunto rey Sebastian—; mientras que el más compacto ejército español estaba constituido por veteranos de los tercios, auténticos soldados de élite del momento y a las órdenes del mejor general de la época.

1580
Batalla de Alcántara de 1580.// Anónimo.
      Tan sólo fue necesaria una batalla para doblegar la resistencia portuguesa: la batalla de Alcántara de agosto 1580. Ésta culminaría en decisiva victoria española, con más de 4.000 bajas en el bando portugués y apenas 500 en el español. Lisboa capitularía ese mismo mes y el Prior de Cato huyó de la Península Ibérica.

      ¿Por qué fue tan breve la resistencia portuguesa? Además de las ya mencionadas deficiencias militares, pese a que el pueblo portugués detestara la unión con Castilla, no sólo la aristocracia y el alto clero preferían a Felipe II que al Prior de Cato, sino que en seguida los comerciantes y hombres de negocios de las ciudades portuguesas se pasaron al bando castellano, codiciosos de la plata española. Muy significativo de lo afirmado es el hecho de que la unión con Portugal durara mientras —pero no más— aportó beneficios tangibles a la economía portuguesa.

      Como no sucediera desde los vetustos monarcas visigodos, un único soberano volvía a regir el destino de toda la Península Ibérica. Felipe II, el hombre más poderoso del mundo, había cumplido el prístino sueño de los Reyes Católicos.

La postura del conquistador

      Con Portugal de rodillas, a Felipe II se le presentaron dos opciones: bien emplear el sistema castellano de conquista, esencialmente centralista, sometiendo a las leyes castellanas e integrando políticamente Portugal; o bien el aragonés, empleando un sistema federal que permitiera la supervivencia del Estado y las leyes portuguesas bajo el cetro de la monarquía hispánica.

      Pese a que, encabezados por Granvela, los partidarios de optar por el sistema castellano y la total integración de Portugal en Castilla, eran mayoritarios en la Corte, seguros de que era la única forma de realizar las drásticas reformas fiscales que requería la dramática bancarrota de Portugal; Felipe II prefirió respetar las leyes naturales y el sistema de gobierno portugués adoptando una sorprendente postura que habría merecido el mayor respeto del desaparecido partido de Éboli.

      De esta forma en las Cortes portuguesas de Thomar de 1581, Felipe II, al ser reconocido como rey de Portugal —como Felipe I—, juró observar todas las leyes y costumbres del país, así como el acuerdo firmado por Moura y el difundo rey Enrique. Comprometiéndose así a pasar tanto tiempo como fuese posible en Portugal y uniéndose Portugal a Castilla del mismo modo que lo había hecho Aragón cien años antes: conservando sus leyes, sus instituciones y su sistema monetario.


      Los gestos de Felipe II para con sus súdbitos portugueses no se quedaron ahí, sino que cuando entró en Lisboa como rey de Portugal, lo hizo vestido con toga, sin armas y rodeado de portugueses —siguiendo el consejo de Moura—. Allí recibió las llaves de la ciudad de manos de Moura, a quien se las devolvió diciendo "tomadlas, que a vos se deben", concediéndole además el título de marqués de Castel Rodrigo. No sólo eso, sino que el propio duque de Braganza, otro de los pretendientes al trono portugués que había sido persuadido por Moura para apoyar a Felipe II, fue muy afectuosamente acogido por el monarca hispano, premiándole con el Toisón de Oro y el cargo de condestable del ejército de Portugal.

      Todos estos detalles conquistaron a los portugueses, que vitorearon al monarca castellano por las calles aclamando: "¡oh rey, mal empleado en castellanos!"

      La unión de los reinos ibéricos era total, toda la península regida por el mismo soberano. Felipe II lo había conseguido, el prístino sueño de los Reyes Católicos hecho realidad. Una ficción emergida como realidad que perviviría hasta bien entrado el siguiente siglo.

tras la unión con portugal en 1581
Extensión de la Monarquía Hispánica de Felipe II en Europa y el norte de África tras la unión con Portugal en 1580.

FUENTES:
*ELLIOTT, J.H.: La España Imperial 1469-1716, Ediciones Ejército, Madrid, 1981.
*DE MONTOTO Y DE SIMÓN, Jaime.-DE MONTOTO Y COELLO DE PORTUGAL, Jaime: El arte de la guerra: estrategia militar hasta el siglo XX, Libsa, Alcobendas (Madrid), 2013.
*DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio: España, tres milenios de historia, Marcial Pons, Madrid, 2007.



OTRAS ANÉCDOTAS RELACIONADAS CON PORTUGAL:
- La frustrada UNIÓN DE CASTILLA Y PORTUGAL

OTRAS ANÉCDOTAS RELACIONADAS CON FELIPE II:
- DON JUAN DE ASUTRIA, el hermanastro de Felipe II que pudo reinar en Túnez
- Felipe II en el CaixForum de Zaragoza

domingo, 6 de septiembre de 2015

PADRES FUNDADORES DE LA UE: 4.- Altiero Spinelli

El corazón de la Unión Europea

Altiero Spinelli (1907 - 1986).
   Un federalista en el más puro, humanista y cálido sentido de la palabra. Un hombre convencido de la necesidad de tirar fronteras, de buscar lo que une a los hombres y no lo que los separa. Testigo directo de la tremebunda capacidad destructora de los nacionalismos, vislumbró la imperiosa necesidad de unir a los pueblos de Europa en una sola nación paneuropea, la necesidad de hermanar a las personas, de fraternizar entre los diferentes.

      Si Monnet fue el cerebro de la UE y Schuman su voz, sin duda Spinelli fue el corazón de una Europa que despertaba del horror, tan esperanzada como temerosa, tan frágil como enérgica.


JUVENTUD (o Spinelli, el comunismo y su salto al federalismo)

Spinelli durante su destierro en Ventotene.
   Spinelli vino al mundo un 31 de agosto de 1907 en Roma. De familia socialista y muy temprana inquietud política y social, Altiero ingresaría ya a los 17 años de edad en el Partido Comunista Italiano. Ello hasta el punto de ser perseguido, arrestado y condenado por el Tribunal especial fascista de Benito Mussolini a 16 años y 8 meses de prisión a consecuencia de su intensa actividad en el Partido Comunista. Estos 10 años de prisión y 6 de destierro —que realmente padeció—, no sólo le mantuvieron firme en su repulsa al fascismo, sino que le sirvieron de profunda meditación y hermenéutico estudio de los males del mundo y de sus posibles soluciones. Aquí murió el comunista y nació el federalista. Como el ave Fénix resurgió de sus cenizas. Como tantos otros grandes hombres de la historia —Cervantes, Oscar Wilde, Marqués de Sade... su cautiverio, en la pequeña isla de Ventone, sirvió de fuerza de eclosión y esclarecedora de sus ideas, ordenando e hilvanando su pensamiento. Allí pudo ver con manifiesta claridad que únicamente un movimiento paneuropeo federalista podría salvar a Europa de los males del nacionalismo, una fuerza —como la religión—, capaz de cegar a los hombres, capaz de avocar a la humanidad las más cruentas guerras que el mundo había padecido.

EL MANIFIESTO DE VENTOTENE (o la eclosión del federalismo europeo)


Isla de Ventotene en la actualidad.
   Fue así en Ventotene donde Spinelli se zambulló de lleno en el federalismo como fuerza de unión e integración de los diferentes, como fuerza pacificadora, y no como medio de separación ni de confrontación. Esta visión cuasi profética cristalizaría en el Manifiesto de Ventotene, uno de los primeros y más enérgicos documentos abogando por una Constitución Europea. Un documento de oposición al nacionalismo, la fuerza que habría conducido a Europa al desastre de la Segunda Guerra Mundial impelida por el egoísmo intrínseco del Estado-nación. Por ello la reconstrucción europea bajo el mismo paradigma de los Estados-nación no podría conducir sino a futuras confrontaciones entre distintas alianzas pero auspiciadas por el mismo problema de fondo. Así pues, la solución que se ofrecía para solventar tal amenaza, no era sino conformar una federación europea supranacional con el fin último de hermanar a los europeos y confraternizar a las naciones evitando futuribles guerras.


   El documento ofrece soluciones que parten de Europa pero contiene una proclama global, pues manifiesta también que debido a las crecientes interdependencias económicas globales, el mundo ha de reivindicarse como un espacio vital de la humanidad en su conjunto. Federalismo puro. Humanidad como nexo de unión, la federación de los Estados como vehículo de la misma.




   La repercusión del Manifiesto fue tal que serviría de programa al Movimiento Federalista Europeo creado en el mismo año en el que terminara el destierro de Spinelli —1943—, que iría configurándose paulatinamente como uno de los más aférrimos —si no el más— defensores de la causa federalista para lograr la unión de Europa. Como tal consideraría insuficientes los mecanismos de cooperación intergubernamental como la OCDE y el Consejo de Europa, así como los escasos esfuerzos de real integración entre los distintos gobiernos europeos.


El despegue del  MOVIMIENTO FEDERALISTA europeo


padre fundador ue
Robert Schuman
   Su plan más ambicioso fue también su mayor fracaso: la creación de una Comunidad Europea de Defensa que integrara las fuerzas armadas de las distintas naciones europeas en una sola entidad supranacional europea que habría imposibilitado de facto cualquier guerra entre europeos y que habría constituido un paso de gigante en la construcción de la Europa federal. En sus tiempos de asesor del Primer Ministro italiano Alcide de Gasperi, convenció a éste para que promoviera la creación de tal entidad. Los gobiernos de los distintos Estados Miembros firmaron el tratado en 1952, pero la Asamblea Nacional Francesa no llegó a ratificarlo. Los sueños de una gran Nación federal europea de ipso facto se derrumbaron como un castillo de naipes, el paso de gigante resultó en monumental tropezón; pero la semilla había sido plantada, nuevos pasos en la integración europea se hacían patentes y la política del "paso a paso" en la construcción europea iniciada por Schuman y Monnet adquirió un nuevo empuje y gran aceleración.


Edificio Altiero Spinelli (principal edificio del Parlamento
Europeo en Bruselas), nombrado así en honor del homónimo
padre fundador a quien está dedicado este artículo.
   En los 60 continuaría como asesor y también como investigador del Gobierno italiano, creando el Instituto de Asuntos Internacionales de Roma. Más tarde llegaría a miembro de la Comisión Europea, puesto que ocuparía entre 1970 y 1976. En el 79 sería elegido diputado al Parlamento Europeo, donde daría un nuevo impulso al movimiento federalista europeo. Así pues, fundaría el "Club del Cocodrilo" —así llamado por el restaurante que frecuentaba junto con los demás partidarios del federalismo europeo—. De allí salió la idea de un nuevo tratado europeo, pero no un tratado cualquiera, sino de prácticamente una Constitución europea. En este contexto el 14 de febrero de 1984 el Parlamento Europeo aprobaría por aplastante mayoría el "Proyecto de Tratado por el que se establece la Unión Europea" siguiendo el plan de Spinelli, siendo por ello conocido precisamente como "Plan Spinelli". De nuevo el intento de Spinelli resultaría en aparente fracaso, pues los Parlamentos nacionales no apoyarían el Tratado, si bien digo "aparente" intencionadamente, pues dicho documento serviría de base, no sólo para el Acta Única Europea de 1986 abriendo las fronteras nacionales para el mercado común, sino también para el propio Tratado de Maastricht de 1992 por el que se creó la Unión Europea. El tesón, la claridad y la visión de Spinelli habían logrado convencer al Presidente francés Mitterrand de terminar con la tradicional hostilidad francesa a cualquier vía de integración europea que no tuviese un enfoque intergubernamental. Una mayor integración era posible. Sin lograr sus más ambiciosos objetivos, Spinelli estaba logrando sin embargo que Europa avanzase lentamente en la dirección federal por él ideada: la de la integración de los diferentes, la de la búsqueda de lo que une a las personas y no la que las separa, la que no discrimina, la que Europa necesita. Altiero Spinelli continúa presente en cada acto de integración, cada sesión del Parlamento Europeo, cada nuevo tratado. El corazón de Europa late con fuerza.


FUENTES:
*MARTIN DE LA GUARDIA, Ricardo M. y PEREZ SANCHEZ, Guillermo A. (coord.): Historia de la integración europea, Barcelona, Ariel Estudios Europeos, 2001.
*ARCOS VARGAS, Marycruz "et al", ALCAIDE FÉRNANDEZ-CASADO RAIGÓN (coord.); Curso de Derecho de la Unión Europea, Madrid, Tecnos, 201.
*PÁGINA OFFICIAL DE LA UE//Sección "Padres Fundadores"


LOS PADRES FUNDADORES:
 1.- Robert Schuman
 2.- Jean Monnet

 3.- Konrad Adenauer
 4.- Altiero Spinelli


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martes, 5 de mayo de 2015

ZARAGOZA NUNCA SE RINDE

[ANÉCDOTA FICCIONADA]
22/12/1808


mariano oliver
Palafox negando la rendición de Zaragoza en el Reducto del
 Pilar el 22/12/1808 junto al emisario francés con los ojos
vendados.// Obra de Mariano Oliver en 1907 y publicado como
postal bajo el título Una frase de Palafox. Col. Palá Laguna.
      Madrid ha capitulado. El general Palafox contempla las ruinas de Zaragoza desde el Reducto del Pilar. Se mesa la barba. Ya ni puede contar los muertos. ¿Merece la pena? Debe decidir. Se aprieta el fajín, se recoloca el sombrero y avanza decidido hasta el emisario francés que espera respuesta con los ojos vendados pero firme, casi arrogante, con la frente bien alta. Representa a la fuerza militar más poderosa del mundo. No hay alternativa: debe rendir la ciudad. Antes de responder observa a sus hombres con ponchos raídos, hambrientos, heridos la mayoría, pero no es eso lo que llama su atención. Es su mirada: refulgente, poderosa, decidida, capaz de todo. Aunque no quedara una sola casa en pie, bastaría uno de aquellos hombres y mujeres para que una nueva ciudad se levantara más fuerte. Ningún ejército podría frenarlos, ninguna crisis ni adversidad. Lo tiene claro. Erguido y con voz solemne afirma no sé capitular; después de muerto hablaremos de eso. La tensión se palpa en el ambiente, pero es una tensión orgullosa, profunda, consciente. El general da media vuelta, observa de nuevo a sus hombres y grita con todas sus fuerzas ¡Zaragozanos! ¡Por la Virgen del Pilar, vencer o morir!—. La multitud estalla en júbilos y vítores. El algarabío se escucha hasta en el campamento enemigo. El emisario francés asiste atónito a la escena, firme pero perplejo, incapaz de comprender que Zaragoza nunca se rinde.

Curiosidades Modernas


ricardo magdalena tabuenca
Obelisco original.
federico amutio
Monumento actual junto al
Corte Inglés

      El 1908, con motivo del centenario de Los Sitios, se instalaría un obelisco conmemorativo, obra de Ricardo Magdalena Tabuenca, en conmemoración de la escena arriba relatada, en el mismo lugar en que los zaragozanos negaran la rendición y lucharan hasta la extenuación. Si bien en los sesenta el monolito —´desde entonces en paradero desconocido— sería sustituido por el conjunto escultórico de Federico Amutio que consiguiera medalla en la Exposición Universal de 1892 (copia en bronce del original en yeso) titulado Por la patria, cercado por dos cañones —de hecho, el lugar, pese a ostentar el nombre oficial de Glorieta Sasera, es popularmente conocido como La Plaza de los Cañones y con la inscripción: 


POR LA VIRGEN DEL PILAR. VENCER O MORIR. MDCCCVIII.


en glorieta sasera
Cañones que cercan el
monumento.

      Valga como curiosidad y cierre, que junto a dicho monumento, en el mismo lugar en el que antaño los zaragozanos hicieran gala de su valor, hoy se encuentra —ironías de la vida moderna— un Corte Inglés. Donde se las gastaban a "fusilazo limpio", los zaragozanos prefieren hoy el "tarjetazo".





NOTA DEL AUTOR: los personajes, el emplazamiento, la negación de la rendición, la fecha y las palabras de Palafox declinando la oferta son precisas; el resto: licencias de un humilde literato.



FUENTES
*ALCAIDE IBIECA, Agustín: "No sé capitular", en Los Sitios de Zaragoza 1808-1809, dirigido por SERRANO PELLEJERO y FATÁS CABEZA, Ed. Heraldo de Aragón, Zaragoza, 2008, p. 115. 
*DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio: España, tres milenios de historia, Marcial Pons, Madrid, 2007
*PÉREZ BEIRÁN, E.: "Un antiguo obelisco del arquitecto Ricardo Magdalena, desaparecido", en Heraldo de Aragón el 11/11/2009.




ENLACES DE INTERÉS:
- Artículo original en Heraldo de Aragón.

OTRAS ANÉCDOTAS RELACIONADAS CON ZARAGOZA:
- ENCUENTRO DE REYES en el CaixaForum de Zaragoza

lunes, 6 de abril de 2015

ENCUENTRO DE REYES en el CaixaForum de Zaragoza

sofonisba de anguissola
Felipe II (1527-1598).// Obra de Sofonisba
Anguissola en 1565. Retocado en 1573
      Hoy he conocido a Felipe II. Le he mirado a los ojos. Era una mirada profunda, poderosa, consciente, mística. He sentido el peso del poder absoluto, empequeñecido ante su sobria figura. Sus vestiduras negras, de época, contrastaban con mi cazadora y mis pantalones vaqueros. Pero ahí estábamos los dos, frente a frente, cruzando miradas a través de los siglos. Su padre el emperador Carlos I (V del Reich) nos observaba en la distancia con armadura de combate, cetro en mano, augusto, solemne, inexpresivo, casi divino. Tras nosotros, su hija la infanta Isabel Clara Eugenia también me contemplaba en la distancia estrujando un medallón con la imagen de su padre; era una mirada segura, la de una mujer poderosa en un mundo de hombres, la mirada de la implacable gobernadora de los Países Bajos. ¿Cómo es posible? ¿Viajes en el tiempo, acaso demencia del abajo firmante? No. La realidad es mucho más sencilla.


calle anselmo clavé 11
CaixaForum de Zaragoza.

      Simplemente me acerqué al CaixaForum de Zaragoza (España), donde desde el 5 de febrero y hasta el 17 de mayo de 2015 puede visitarse "Los objetos hablan", una exposición sobre la fuerza expresiva de los objetos con pinturas y objetos cedidos por el Museo Nacional del Prado, que abarca desde el s. XVI hasta el XIX, ofreciendo así una intensa inmersión histórica salpicada de anécdotas:


1. El Felipe II de Sofonisba Anguissola (imagen superior)

      Sirva como curiosidad que el retrato de Felipe II de riguroso negro con el toisón de oro colgando, la mano derecha sobre la silla y la izquierda sujetando un rosario, no tenía tal aspecto en 1565 cuando Sofonisba lo pintara. El motivo de la modificación no fue otro que la mayor victoria de la cristiandad del momento: La batalla de Lepanto en 1571 de manos del propio "mediohermano" del monarca, el capitán general don Juan de Austria. Por ello, investido como adalid de la cristiandad, heredero de la misión providencial de su padre en salvaguarda de la fe, mandó modificar su retrato, que en la versión anterior aparecía sujetando el toisón con la mano izquierda y sin rosario. Así se apartó una mano del terrenal toisón de oro colocándola sobre la silla para poner en la otra el divino rosario en referencia a la Fiesta del Rosario que el papa Gregorio XIII instituyera para conmemorar cada 7 de octubre la victoria contra el infiel. Reforzando así su proverbial faceta de defensor universal de la verdadera fe cristiana.

Autorretrato de Sofonisba
en 1556. No incluido
en la exposición sobre 
la que trata el artículo.
 Actualmente en el
 Museo Lancut
 en Polonia.
      Interesante vida también la de la propia artista, Sofonisba. Italiana de nacimiento, procedente de una familia noble de Cremona, educada en la pintura desde muy temprana edad, estudió con Bernadino Campi y Bernadino Gatti e incluso recibiría instrucción del mismísimo Miguel Ángel, más tarde se trasladaría como dama de compañía de la reina Isabel de Valois a la corte del todopoderoso Felipe II, donde trabajaría personalmente con Sánchez Coello —de ahí que el retrato en cuestión le fuera atribuido al mismo en un primer momento—. El omnipotente monarca la apreciaría tanto que incluso le procuraría matrimonio con el hermano del virrey de Sicilia, Fabrizio de Moncada, y le asignaría una generosa renta vitalicia. En su vejez, su fama era tal que genios emergentes de la pintura como Van Dyck la buscaron para aprender de su maestría. Fue una adelantada en su tiempo. Al igual que la protagonista de la tercera anécdota recogida en estas líneas, logró triunfar en un mundo y una profesión de hombres. Su contemporáneo el primer historiador del arte italiano Giorgio Vasari, lo evidencia con estas palabras:

Anguissola ha mostrado su mayor aplicación y mejor gracia que cualquier otra mujer de nuestro tiempo en sus empeños por dibujar; por eso ha triunfado no sólo dibujando, coloreando y pintando de la naturaleza, sino por ella misma ha creado excelentes y muy bellas pinturas.

juan pantoja de la cruz
Carlos I (1500-1558).// Obra de Juan Pantoja
de la Cruz en 1605.
2. El emperador Carlos V, de Juan Pantoja de la Cruz


      La anécdota de este concreto retrato es que se realizó con carácter póstumo —en 1605 el emperador llevaba ya 47 años "criando malvas"— debido al incendio que en 1604 asoló la galería de retratos de la Sala de los Reyes del palacio del Pardo, en el que se perdieron numerosas obras de incalculable valor. Es por ello que Felipe III encomendaría su reconstrucción a Juan Pantoja de la Cruz, que emplearía modelos precedentes —Tiziano en este caso— para no privarnos a las generaciones futuras del imponente aunque inexpresivo —augusto, casi divinizado al modo de los bustos de emperadores romanos— retrato del hombre más poderoso del mundo.




3. La infanta Isabel Clara Eugenia, de Juan Pantoja de la Cruz

juan pantoja de la cruz
La infanta Isabel Clara Eugenia
 (1566-1633).//
Obra de Juan Pantoja de la Cruz
en 1598-99
      En este caso la anécdota se aparta del propio retrato para recaer en la retratada:la infanta Isabel. Esa mujer que estrecha el medallón de su padre en la foto, tan ostentosa como sobria, tan digna como imponente, fue una mujer capaz de imponerse en un mundo de hombres. Hija mayor de Felipe II con su tercera esposa, el rey en cuyo imperio no se ponía el sol intentaría infructuosamente hacer valer sus derechos como reina de Francia, si bien tendría más éxito creando una rama Habsburgo como monarcas de los Países Bajos españoles, que habían sido entregados junto con el ducado de Borgoña como dote para el matrimonio de la infanta con el archiduque Alberto de Austria. Dicho plan podría haberse visto frustrado cuando sobrevino la muerte de su marido, pero la infanta supo imponerse en un mundo que menospreciaba a las mujeres afirmándose como gobernadora de los Países Bajos españoles. Más tarde y bajo su gobierno llegaría —por ejemplo— la conocida rendición de Breda, genialmente imortalizada por Velázquez.

[*NOTA DEL AUTOR: Interesante figura la de la infanta Isabel Clara Eugenia, prometo volver a indagar en el tema en futuras anécdotas]

4. Carlos II: el retrato de Juan Carreño de Miranda y la Cámara de Felipe IV  de Vicente Poleró

juan carreño miranda
Carlos II (1661-1700) de Juan Carreño Miranda
en 1675
      En este caso la anécdota de nuevo se aleja del cuadro para centrarse en el personaje: Carlos II. El hechizado. ¿Por qué? Por su endeble estado físico, su es estatura, su raquitismo, su esterilidad y su inteligencia nivel paramecio. ¿Hechizo? No. La política matrimonial estatal y de alianzas de los Austrias promovió la endogamia y la consanguinidad durante generaciones, provocando como resultado la auto-extinción de la vetusta dinastía que rigiera durante siglos el destino del Imperio y del mundo; así como el comienzo del fin del Imperio Español. Carlos II moriría a los 38 años sin descendencia estallando la Guerra de Sucesión española, un conflicto tanto civil como internacional que desangraría al Imperio y a medio mundo —pues se extendería por varios continentes— durante más de 10 años, dando rienda suelta a las ínfulas de Austrias y Borbones, azuzadas por la rapiña depredadora de las potencias europeas. Finalizado el conflicto los Borbones pasarían a reinar en España en detrimento de los Austrias a costa de perder Gibraltar, Menorca, Sicilia, Países Bajos, Nápoles, Milán y Cerdeña, y dejando tras de sí aproximadamente un millón de muertos a sus espaldas. ¿Quién le iba a decir a este joven de mirada inocente, temerosa, manejable según sus coetáneos, que su muerte sería el detonante del ocaso de los Austrias y del comienzo del fin del Imperio Español?

vicente poleró y toledo
La cámara de Felipe IV en el Real Sitio del Buen Retiro, de Vicente Poleró y Toledo en 1881.// Puede observarse a Carlos II
en segundo plano tras el jesuita padre Nithard mientras éste conversa con su madre la reina regente Doña Mariana de Austria.

[NOTA: también prometo dedicar un artículo completo a tan determinante como llamativa figura histórica del pasado español]


FUENTES:
*Los objetos hablan, Colecciones del Museo del Prado: exposición en el CaixaForum de Zaragoza del 5 de febrero al 17 de mayo de 2015.
*Galería online del Museo Nacional del Prado
*ELLIOTT, J.H.: La España Imperial 1469-1716, Ediciones Ejército, Madrid, 1981.



ENLACES DE INTERÉS:
- Galería online del Museo Nacional del Prado (los cuadros pueden ampliarse con excelente definición)
- Sitio online de Los objetos hablan en el CaixaForum de Zaragoza

OTRAS ANÉCDOTAS SOBRE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA:
ESPAÑA alternativa de CASTILLA Y PORTUGAL
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- FELIPE II REY DE PORTUGAL (como Felipe I)
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miércoles, 25 de marzo de 2015

LA VERDADERA HISTORIA DE TITO PULLO Y LUCIO VORENO

Ray Stevenson y Kevin McKidd
Tito Pullo (izq.) y Lucio  Voreno (dcha.), interpretados por
 Ray Stevenson y Kevin McKidd respectivamente en la serie
Roma.
La ficción
      En 2005 se estrenó la serie Roma, creada por John Millius, William Macdonald y Bruno Heller; y coproducida por la americana HBO, la británica BBC y la italiana RAI. La serie transcurre en la Antigua Roma durante el ascenso al poder de Julio César en el tumultuoso paso de la República al Imperio, vehiculando la acción a través de dos carismáticos personajes: los inseparables Tito Pullo y Lucio Voreno, interpretados por Ray Stevenson y Kevin McKidd respectivamente.

hbo
Cartel 1ª temporada de Roma.
      El primer capítulo de la primera temporada de la serie comienza con una recreación de la batalla de Alesia (52 a.C.) desde el punto de vista de la XIII Legión, en la que se integran Tito Pullo y Lucio Voreno. En la escena el soldado Tito Pullo, héroe de la Legión, se sale de la formación para combatir individualmente a varios enemigos provocando numerosas bajas, pero siendo rodeado por el enemigo. Al observar a su compañero en peligro, el centurión Lucio Voreno acude en su ayuda, llegando a tiempo para salvar su vida, si bien Tito Pullo se rebela contra su superior agrediéndole, siendo entonces reducido por Lucio Voreno y conducido de nuevo ante la seguridad de la disciplinada formación romana. Pero ¿qué hay de realidad en tan épica escena? ¿Pura ficción cinematográfica o mítico episodio de heroísmo que pasó a la posteridad?

*Primera escena de Roma, con Lucio Voreno saliendo al rescate de Tito Pullo:
Pueden apreciarse además con una recreación exquisita las tácticas de combate romanas, con los turnos de lucha y de descanso y las órdenes por silbato.

La realidad
      Tito Pullo y Lucio Voreno están inspirados en dos centuriones (no soldado y centurión) que aparecen en una de los dos únicas obras que se conservan escritas de puño y letra del mismísimo Julio César: los Comentarios a la guerra de las Galias. Nombrados originalmente como Titus Pullus y Lucius Vorenus; y traducidos generalmente al castellano como Tito Pulón y Lucio Voreno; ambos aparecen concretamente en el capítulo XLIV (44) del libro V encuadrados en la Legión IX (no XIII), haciéndose especial mención a su heroísmo durante el duro sitio del campamento de su Legión por los nervios y los eburones en el invierno del 54 a.C. (no en el sitio de Alesia en el 52 a.C.).

      Sirva para centrar la acción en el contexto histórico que en el invierno del 54 a.C. la guerra de las Galias duraba ya cuatro largos años. Aquel invierno César acampó a sus legiones en puntos distantes de la Galia para someter y pacificar el territorio —la costumbre tradicional de los romanos era la de acantonar a las legiones en invierno y combatir de nuevo con el buen tiempo—. Aquel invierno estalló una importante rebelión en la actual Bélgica encabezada por los eburones. El líder de estos últimos, Ambíorix, aniquiló a nada menos que 15 cohortes romanas en Atuatuca Tungrorum (actual Tongeren) valiéndose de engaños para que abandonaran pacíficamente su campamento. Acto seguido trató de repetir la estratagema con la guarnición de la IX comandada por el legado Quinto Tulio Cicerón, hermano del célebre orador, filósofo y político Marco Tulio Cicerón. Pero el cauto Cicerón no se dejaría engañar, la estratagema no funcionaría dos veces.

interpretado por kevin mckidd
Lucio Voreno saliendo al rescate de Tito Pullo en Roma.
      Según relata César, Pullo y Voreno fueron dos centuriones que gastaban un sano "pique" por demostrar quién combatía mejor, cuestión que quedaría zanjada cuando uno de ellos alcanzara el primus pilus prior —el grado de primipilo o primer centurión del primer manípulo de la primera cohorte—. En su afán por resolver la eterna disputa, en el transcurso del asedio al campamento, Tito Pulo increpó a Voreno con estás palabras: "¿Por qué vacilas Voreno? ¿Qué ocasión guardas para hacer gala de tu valor? Esta jornada decidirá nuestra disputa". Tras lo cual abandonó la seguridad de la fortificación enfrentando solo al las hordas de nervios y eburones que se cernían sobre él, acabando con numerosos enemigos hasta que un venablo se le clavara en su bandolera inmovilizándole; apareciendo Voreno en ese preciso instante, logrando salvar la vida de su compañero y acabando con numerosos enemigos. Pero Voreno cayó por un hoyo, siendo acometido por los enemigos, que no logran alcanzarle gracias a la nueva intervención de Pullo devolviéndole el favor salvando también su vida. Ambos centuriones se abren entonces paso en épico combate individual hasta llegar vitoreados a la fortificación, quedando aún por resolver la eterna disputa sobre quien combatía mejor, pues ambos se habían salvado la vida el uno al otro, pero dejando para la posteridad una de las más míticas proezas de combate individual de la historia. La realidad superando a la ficción. Tanto es así que el propio Julio César quedo impresionado por el heroísmo de estos dos centuriones, inmortalizándoles en sus Comentarios a la guerra de las Galias para el deleite y admiración de las generaciones venideras con estas concretas palabras:

Había en esta legión dos centuriones excepcionalmente valientes, que estaban a punto de alcanzar el primipilo, Tito Pulón y Lucio Voreno. Constantemente discutían entre sí por ver cuál sería antepuesto al otro, y todos los años rivalizaban por los primeros puestos con el mayor ardimiento. Uno de ellos, Pulón, cuando más encarnizada era la lucha en la fortificación, dice: "Por qué vacilas Voreno? ¿Qué ocasión guardas para hacer gala de tu valor? Esta jornada decidirá nuestra disputa". Dicho esto, sale fuera dela fortificación y se lanza allí donde parece haber más enemigos. Tampoco Voreno se queda dentro de la fortificación, sino que, preocupado por lo que todos pudieran opinar, sigue sus pasos. A corta distancia, Pulón lanza su jabalina contra los enemigos y atraviesa a uno que venía corriendo de entre la multitud. Éste recibe el impacto y cae muerto. Lo protegen los enemigos con sus escudos, y todos a una disparan contra aquél sus dardos, cortándole la retirada. Atraviesan el escudo de Pulón y un venablo se le clava en la bandolera. Este accidente hace que se le gire la vaina. Mientras intenta sacar la espada tiene ocupada la mano derecha: se encuentra atascado y los enemigos lo están rodeando. En ese difícil trance, corre en su ayuda su rival Voreno. Al punto, todo el tropel se vuelve contra él y se desentiende de Pulón, creyendo que había sido atravesado por el venablo. Voreno combate con la espada, cuerpo a cuerpo: mata a uno de ellos y obliga a los otros a retirarse un tanto. Mientras los acomete, llevado de su fogosidad, cae en un hoyo y rueda por tierra. Cercado a su vez, es ayudado por Pulón. Ambos regresan a la fortificación sanos y salvos y cubiertos de gloria, después de haber causado un buen número de bajas. De esta manera, en la competición y en la lucha la Fortuna dispuso que no fuera posible decidir cuál de ellos se debía anteponer al otro en valor. [Traducción de J.Joaquín Caerols]

      Valga a modo de cierre que César, no sólo llegó a tiempo de socorrer el campamento cercado y levantar el sitio, sino que prácticamente exterminó a los nervios y a los eburones entre el 54 y el 53 a.C., poniendo acto seguido fin a la contienda de las Galias derrotando al rey de los galos, Vercingetórix, en la brillante y aplastante victoria de Alesia en 52 a.C.. César había conquistado la Galia, su ascenso sería imparable y su fama ecuménica y eterna. Su obra perviviría durante milenios deleitando a generaciones de lectores con su estrategia, su táctica, su prosa, su inteligencia y, también, con las hazañas de dos centuriones de la IX Legión, los inmortales TITO PULLO y LUCIO VORENO.

RENDICIÓN DE VERCINGETÓRIX.//Izq. Vercingetórix arroja sus armas a los pies de Julio César (1899), obra de Lionel Noel Royer, hoy en el Musée Crozatier en Le Puy-en-Velay (Francia); dcha. la rendición en el cap. 1 temp. 1 de Roma (2005).

FUENTES:
*CÉSAR, Julio: Comentarios a la guerra de las Galias, Alianza Editorial, con traducción y notas de J.Joaquín Caerols, Madrid, 2006. [para interesados, en esta edición la hazaña de Pulo y Voreno aparece inmortalizada en las ps. 189 y 190].
* MONTANELLI, Indro: Historia de Roma, Debolsillo, Barcelona, 2007.
* Edición española de Filmaffinity
* Cap. 1 Temp. 1 de Roma, obra de John Millius, William Macdonald y Bruno Heller; coproducida por HBO, BBC y RAI.


ENLACES DE INTERÉS:
- Espacio dedicado a Roma en Filmaffinity
- Web de Le Puy-en-Velay dedicada al Musée Crozatier (en francés)

OTRAS ANÉCDOTAS SOBRE LA ANTIGUA ROMA:
- VALERIANO, el emperador cautivo
- TRAJANO, el hispano que impulsó Roma hasta su cénit
- PUBLIO SITTIO NUCERINO: el comerciante que salvó a César y reinó en África

viernes, 20 de marzo de 2015

CUANDO LOS GLOBOS OTORGARON LA VICTORIA: La campaña de Melilla (1909)

      En 1909 comenzaba la Primera Campaña de Marruecos. En su avance, el ejército español introdujo una innovación técnica sin precedentes, un artilugio capaz de marcar la diferencia frente a las belicosas cabilas rifeñas: EL GLOBO.

1909 cerca de melilla
Artillería española bombardeando posiciones rifeñas bajo la dirección del globo aerostático Reina Victoria (en rojo) en 1909.// Fotografía publicada en La Vanguardia el 14 de agosto de 1909

Antecedentes

      En 1906 España firmaba con Francia, Gran Bretaña y otras potencias el Tratado de Algeciras, recibiendo así un protectorado sobre la zona norte del actual Marruecos. Un territorio montañoso y pobre conocido como el Rif, sin carreteras y sin cartografíar; poblado por tribus guerreras, levantiscas y xenófobas; donde se acostumbraba a decapitar o castrar a los exploradores europeos que se aventuraban en aquella inhóspita región llamada Bled el Siba por los nativos, que significa "país no sometido", pues el Sultán nunca había logrado someterlo a su autoridad. España, que aún se estaba recuperando de la cruenta Guerra de Cuba y de la pérdida de las últimas colonias de ultramar frente a los Estados Unidos, sin duda quería rehacer su imperio colonial, pero no tenía el menor interés en desangrar al país por aquel terruño inconquistable. Prueba de ello es que ya en 1902, el ministro francés de exteriores, Théophile Delcassé, había propuesto a Mateo Sagasta un convenio para el reparto de Marruecos que también habría podido incluir las fértiles regiones de Tazza y Fez, tratado que, pese al interés de Sagasta, al ser éste sustituido por Francisco Silvela, quedó abandonado por el temor a soliviantar a Gran Bretaña y a perder por ello las históricas plazas de soberanía españolas en África.

      ¿Por qué se vio entonces España abocada a la conquista de una región tan agreste y poblada por guerreros tan cruentos e inquebrantables? Por Francia. En plena expansión colonial estaba particularmente interesada en la conquista del fértil y gran Marruecos, no sólo por sus riquezas, sino también por la cercanía con Francia y por la posibilidad de extender su poder sobre todo el norte de África uniendo  Marruecos con sus dominios en Argelia. Pero estaba el problema de Gran Bretaña, que no estaba dispuesta a que Francia controlara el otro lado del estrecho —tan cerca de Gibraltar— y extendiera de tal forma su poder e influencia en el Mediterráneo. ¿La solución? España. Otorgando el control del norte de Marruecos a una potencia menor como España y el resto a Francia, se alejaba el peligro de la hegemonía francesa en el Mediterráneo y de la amenaza sobre Gibraltar.  Es de este modo que España se vio abocada a la Guerra del Rif, más por los intereses franceses que por  los propios.

El punto de partida

revista nuevo mundo
General José Marina Vega (1850-1926)
en la revista Nuevo Mundo.
     En 1909 España sólo ocupaba en su zona correspondiente del protectorado las plazas históricas de Ceuta, Melilla, las Chafarinas, el peñón de Alhucemas y el de Vélez de la Gomera. Casi necesariamente la conquista debía partir de alguna de estas plazas fuertes. El azar quisto que fuera Melilla. El estado de anarquía permanente del Rif había degenerado en numerosos secuestros de europeos, así como en ataques a los trabajadores europeos de las minas y los ferrocarriles del Rif y otro tipo de incidentes de mayor gravedad. El 19 de julio de aquel año, uno de dichos incidentes culminó con la muerte de seis trabajadores del ferrocarril en las cercanías de Melilla. El entonces comandante general de Melilla, el general José Marina Vega, se vio obligado a abandonar los límites de la ciudad para garantizar la protección de los europeos del Rif, iniciando sin saberlo una cruenta guerra. Comenzaba así la Primera Campaña de España en Marruecos,más conocida como la Guerra de Melilla.

Los primeros combates

      En aquella primera salida el general Marina tomó las cercanas posiciones en las lomas del monte Gurugú de Sidi Musa, Sidi Ahmed y Sidi Alí; si bien el 18 de julio los rifeños contraatacarían logrando entrar en Sidi Ahmed, aún sin fortificar, sálvandose la posición sólo gracias a la heroica lucha de dos oficiales de artillería, un capitán y el comandante Royo, que murieron defendiendo los dos cañones de la posición.

      Cuatro días después los rifeños atacarían de nuevo varias columnas y posiciones españolas, causando 26 muertos y varios cientos de heridos, la mayor parte provocados, pese a la presencia en primera línea del general Marina, por la patente carencia de mapas y de información sobre el enemigo que padecían las tropas españolas.

El paso en falso: el desastre del Barranco del Lobo

melilla al fondo
Vista actual del Barranco del Lobo, con Melilla al fondo.
      El 27 de julio las líneas de suministro por ferrocarril de las posiciones avanzadas habían sido cortadas por los rifeños, motivo por el que el general Marina tuvo que ordenar al coronel Fernández Cuerda escoltar un convoy de mulas, cuyo flanco sería protegido a su vez por el general Pintos Ledesma. Los rifeños, que dominaban a la perfección el enmascaramiento y la ocultación, atacarían la columna de Pintos por el flanco, siendo fácilmente rechazados con el apoyo de la artillería española del fuerte de Camellos y del Hipódromo. Pero —aquí comenzó el desastre— en el transcurso de la refriega el general Pintos se metió por error y de nuevo por la terrible falta de mapas en el Barranco del Lobo, un recoveco fácil de hostigar en los altibajos del Gurugú. Así sucedió. Los españoles fueron emboscados, desatándose una cruenta lucha en la que caería el propio general Pintos y que no terminaría hasta que el coronel Axó acudiera en refuerzo con sus tropas y con la propia escolta del convoy de mulas. Una victoria pírrica en toda regla. Las bajas fueron devastadoras: 17 jefes y oficiales, 136 sargentos, cabos y soldados caídos; y más del doble de heridos.

El plan

Globo tipo cometa y tipo esférico en el Parque de
Aerostación de Guadalajara
    El general Marina, que entonces contaba ya con 17.000 soldados —valga como inciso que fueron precisamente los refuerzos de la Guerra de Melilla los que desataron en aquellas fechas los desafortunados incidentes de la Semana Trágica de Barcelona—, debía replantearse la situación. La principal carencia de las tropas españolas, el motivo por el que continuaban "metiendo estrepitosamente la pata", era la falta de mapas y el desconocimiento del enemigo. ¿Cómo solucionarlo? Con un arma innovadora, dotada de la más puntera tecnología y en cuya aplicación militar España había sido pionera: el globo aerostático.



desde la mar chica
El monte Gurugú en la actualidad
      Ya el día 26 se habían enviado hacia Melilla desde el Parque de Aerostación de Guadalajara dos globos, el Reina Victoria de tipo cometa, y el Urano, esférico. Tenían tres objetivos: adquirir conocimientos del campo elaborando mapas y sacando fotografías, la observación del enemigo y sus movimientos, y la corrección del fuego de artillería. Exactamente lo que había faltado en el Barranco del Lobo y los combates anteriores. Por el destacamento de globos pasarían 7 oficiales y 118 sargentos, cabos y soldados. El plan era recopilar información con los globos e ir rodeando el Gurugú —posición clave en la región donde se escondían los rifeños— de posciones españolas de cara a su acometida final, siempre guiando el fuego de artillería desde los globos, a los que se ataría un cable telefónico para transmitir instantáneamente la información. El dos de agosto ya estaban listos para actuar.

La prueba de fuego

Bombardeo de la artillería española a los soldados rifeños
 cercanos al Gurugú desde el Fuerte Camellos en 1909.
      El 3 de agosto los rifeños atacarían el blocao Velarde —una pequeña fortificación avanzada—, saliendo a enfrentarlos una pequeña columna mandada por el entonces coronel Miguel Primo de Rivera —nada le haría sospechar en aquel momento bajo el fuego enemigo que años después él mismo pondría fin a la guerra ya como dictador—. El capitán Gordojuela se elevó rapidamente con el Urano desde el Hipódromo, descubriendo un campamento rifeño con 300 o 400 combatientes y transmitiendo inmediatamente la posición por cable a las baterías de Fuerte Camellos, donde se enterraron las cureñas de los cañones para ganar alcance, bombardeando el campamento enemigo con una precisión milimétrica, provocando una matanza y dispersando a los supervivientes. Ese mismo día se realizarían nuevas salidas en globo realizando mapas y tomando fotografías del Gurugú.

      Los globos habían demostrado su valía, repitiéndose en adelante las ascensiones para dirigir el fuego artillero desde tierra y desde los cruceros en el Mediterráneo.

El resultado de la nueva estrategia

      Los avances fueron ya sistemáticos y se sucedieron uno tras otro, siendo frecuentes los episodios de heroísmo como el sacrificio del cabo Noval. El 25 de septiembre tropas españolas tomaron Tauima y Nador, el 27 Zeluán y el 29, al fin, se plantó la bandera española en la cima del monte Gurugú.

Soldados del Batallón de cazadores de Tarifa en las proximidades de Nador.

      El 30 de septiembre los globos volvieron a demostrar su valía al alertar de la presencia de más de 16.000 soldados de las cabilas del Rif en las cercanías permitiendo la retirada escalonada de las tropas de reconocimiento, no dejando atrás ni un solo soldado herido y no llegando a perderse ni una pieza de artillería, que se retiraban una a una cubriendo las últimas a las primeras. Una situación similar se daría el 17 de octubre, con la complicación de que los rifeños llegarían a cortar el cable telefónico, salvando la situación transmitiéndo las órdenes a golpe de bocina.

      Cuando las tropas españolas avanzaran el 7 de noviembre sobre Hidum y Taguilmamin guiados por globos, los rifeños habían sufrido ya de manera tan sangrante la precisión de la artillería guiada por globo, que se limitaban a abandonar sus posiciones en cuanto veían a los globos acercarse y a vigilar los avances españoles en la distancia. La eficacia de los globos militares españoles era proverbial.

Se acerca el final

      El 8 de noviembre, sintomático de la inminente victoria, el diario ABC publicaba las siguientes declaraciones del general Marina:

El objetivo de la campaña, en lo principal, se puede dar por terminado. Nuestra línea militar tiene ya longitudinalmente cerca de 100 km y ejercemos, si no soberanía, porque esta palabra estaría reñida con el Acta de Algeciras, protección, mejor dicho, dominio, en un territorio que abarca un área de 300 km cuadrados aproximadamente.

      El general Marina, un personaje carismático y tras la guerra, también popular, encarnaba a la perfección el espíritu del guerrero caballeresco y noble:

Hemos hecho esta guerra como cumple realizarla a una nación civilizada que se ve obligada a castigar y ocupar territorios. Pero nuestra guerra, la guerra de una nación en estos momentos y en esta forma, no es, no puede ni debe ser la guerra de los vándalos y suevos; no es la guerra de exterminio y explotación —¡cuán equivocado estaba, como se descubrirá tras la salvaje masacre de Annual y el implacable desembarco de Alhucemas!—.


El final de la campaña de 1909

      El 18 de noviembre se realizó el primer plan de operaciones a distancia de la historia, reuniéndose el Estado Mayor en Madrid para estudiar a más de 800 km del frente las fotografías aéreas tomadas desde los globos y decidir los siguientes pasos, señal todo ello del carácter premonitorio de la Guerra de Melilla, que avanzaba los rasgos característicos de la guerra moderna. En aquella conferencia se decidió terminar la campaña con una operación victoriosa, ocupando algún objetivo de importancia táctica, estratégica y política.

General Marina a caballo dirigiendo a la tropa en 1909.
      El objetivo seleccionado para la última operación de la campaña sería la meseta de Atlatén. El 26 de noviembre el general Marina dirigiría personalmente, secundado por el globo Urano, a los 17.000 infantes, 2.000 jinetes y 11 baterías de artillería que la asaltarían. Para ello dividiría las tropas en tres columnas, de las cuales sería la del general Huertas la que llevara al globo elevado en su avance por el río Uixan y la del general Morales la única ligeramente hostilizada, pues de nuevo el globo demostró su efectividad para ganar batallas sin necesidad de cruentos combates, espantando a los rifeños con su sola visión. Los dos jefes rebeldes, El-Mizzián y El-Chadly, huyeron de la zona y los españoles tomaron la meseta sin sufrir ni una sola baja.

      Al día siguiente cuatro caídes de Beni Sidel y una delegación de los cadías de Beni Bu Ifrur se presentaron en Nador ante el general Marina ofreciendo sumisión y pidiendo la protección de España. La Primera Campaña de Marruecos, la llamada Guerra de Melilla, había terminado. Las tropas españolas habían pacificado la zona de Melilla, protegido a los trabajadores europeos del ferrocarril, y extendido sus dominios más de 300 kilómetros cuadrados; habían hecho uso de innovaciones tecnológicas sin precedentes y exprimido al máximo la tecnología del globo aerostático, pero la Guerra del Rif no había hecho más que empezar.

Curiosidades

Cromo de 1921 del general Marina sobre la Campaña de 1909.

     Esta primera campaña fue muy popular en España, llegando a imprimirse todo tipo de historietas e incluso cromos con las hazañas y avances de la contienda. El general Marina se convirtió en un personaje popular y corrieron canciones y rimas sobre las victorias —incluidas las amargas como el desastre del Barranco del Lobo—.



      Los soldados de la compañía de aerostación volaron a Madrid, donde fueron recibidos como héroes con un gran desfile antes de regresar a su cuartel general en Guadalajara. Valgan como anécdota las memorias del capitán Herrera, que relatan con ironía como las coronas de laurel que les colocaron que tanto orgullo les causaban, no le producían sino un enorme apetito a su caballo, que trató de comérselas durante todo el desfile.

      El uso militar de los globos fue pionero y de una efectividad letal. La toma del Gurugú en actuación conjunta con los globos aerostáticos tuvo resonancia mundial. Prueba de ello es que los globos españoles fueron la mejor propaganda de su fabricante, la alemana August Riedinger, que utilizó las imágenes de los globos españoles de esta campaña en Maruecos en sus folletos de propaganda en los años posteriores. Los globos ya habían comenzado a emplearse con aplicación militar en la reciente Guerra Ruso-japonesa; pero tanto por la letal efectividad que alcanzaron como por la vital importancia que tuvieron en la victoria y en reducir el número de bajas, o quizá por la cercanía con Europa, lo cierto es que su resonancia fue mucho mayor en la campaña marroquí.

      El uso de los globos también fue pionero en el ámbito civil, comenzando a enviarse fotos tomadas desde los globos a los periódicos. Fueron avanzados de su tiempo los fotógrafos Ramón Alba de ABC y Campúa de Nuevo Mundo, que ascendieron en numerosas ocasiones en los globos acompañando a los soldados aerosteros y tomando algunas de las primeras fotografías aéreas de la historia para periódicos.


 FUENTES:
 *DE MONTOTO Y DE SIMÓN, Jaime.-DE MONTOTO Y COELLO DE PORTUGAL, Jaime: Historia Militar Técnicas, estrategias y batallas, Libsa, Alcobendas (Madrid), 2013.
*DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio: España, tres milenios de historia, Marcial Pons, Madrid, 2007.
* CARR, Raymond: España de la Restauración a la democracia, 1875~1980, Ariel Historia, Barcelona, 2008.





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